Suele suceder que la totalidad de la obra de un escritor se vea eclipsada por apenas una parte de ella. Con una literatura escandinava en ebullición (el matrimonio Söwall y Wahlöö, el ya consagrado Henning Mankell, los noruegos Jo Nesbo y Anne Holt y el sueco Jens Lapidus), Stieg Larsson quedará -sin dudas- como el autor de la trilogía de Millennium. Pero Larsson no es solamente eso.
El escritor, a la hora de su muerte -fines de 2004-, acababa de terminar el tercer tomo de la trilogía y aún no había visto editado el primer volumen, pero para entonces era ya un reconocido periodista, fundador y director de la revista Expo. Y de aquellos años surge La voz y la furia, una recopilación de textos (crónicas de viaje, entrevistas, editoriales, respuestas a cartas de lectores) cuya mayoría pertenecen a los primeros años de dicha revista.
Dice Daniel Poohl (su sucesor como director de Expo) en el prólogo que "la historia de Lisbeth Salander y Mikael Blomkvist ha llegado a eclipsar al resto" de la producción de su colega, y que la idea de este libro es "dar a conocer la otra parte de la obra de Stieg Larsson".
En La voz y la furia hay también textos inéditos, en colaboración o firmados bajo seudónimo (Severin) que bregan por la lucha contra el racismo, el extremismo fascista y el avance de los grupos neonazis en los Países Bajos y escandinavos; de la política del odio, la industria de supremacía blanca, el fanatismo, la glorificación de la violencia y la mentalidad sectaria; y a favor de los derechos de las mujeres, los inmigrantes y las democracias. En palabras del propio Larsson, "cualquier fenómeno que se manifieste en forma de movimiento popular y que comprenda a centenares de miles de personas". Y toman como ejemplos algunos casos paradigmáticos: el asesinato de una ministro, las muertes de periodistas en ejercicio de su profesión, la proliferación de medios gráficos de ultraderecha.
Por ejemplo, los capítulos/artículos llevan por nombre "El regreso del antisemitismo", "Respuestas a la propaganda antidemocrática", "Un partido con un alto índice de alcoholemia", "El terrorismo ante el que cerramos los ojos" y "La violencia sueca y la no sueca contra las mujeres", y en ellos se advierte la capacidad retórica, el poder analítico, el compromiso social y moral de Larsson, su voz de combate intelectual e inflexible desde la ética. Pero lo más llamativo sea quizás la visión profética del autor en el título del primer artículo: "En Estocolmo también pueden producirse atentados terroristas". Lo hechos le han dado la razón. © LA GACETA
El escritor, a la hora de su muerte -fines de 2004-, acababa de terminar el tercer tomo de la trilogía y aún no había visto editado el primer volumen, pero para entonces era ya un reconocido periodista, fundador y director de la revista Expo. Y de aquellos años surge La voz y la furia, una recopilación de textos (crónicas de viaje, entrevistas, editoriales, respuestas a cartas de lectores) cuya mayoría pertenecen a los primeros años de dicha revista.
Dice Daniel Poohl (su sucesor como director de Expo) en el prólogo que "la historia de Lisbeth Salander y Mikael Blomkvist ha llegado a eclipsar al resto" de la producción de su colega, y que la idea de este libro es "dar a conocer la otra parte de la obra de Stieg Larsson".
En La voz y la furia hay también textos inéditos, en colaboración o firmados bajo seudónimo (Severin) que bregan por la lucha contra el racismo, el extremismo fascista y el avance de los grupos neonazis en los Países Bajos y escandinavos; de la política del odio, la industria de supremacía blanca, el fanatismo, la glorificación de la violencia y la mentalidad sectaria; y a favor de los derechos de las mujeres, los inmigrantes y las democracias. En palabras del propio Larsson, "cualquier fenómeno que se manifieste en forma de movimiento popular y que comprenda a centenares de miles de personas". Y toman como ejemplos algunos casos paradigmáticos: el asesinato de una ministro, las muertes de periodistas en ejercicio de su profesión, la proliferación de medios gráficos de ultraderecha.
Por ejemplo, los capítulos/artículos llevan por nombre "El regreso del antisemitismo", "Respuestas a la propaganda antidemocrática", "Un partido con un alto índice de alcoholemia", "El terrorismo ante el que cerramos los ojos" y "La violencia sueca y la no sueca contra las mujeres", y en ellos se advierte la capacidad retórica, el poder analítico, el compromiso social y moral de Larsson, su voz de combate intelectual e inflexible desde la ética. Pero lo más llamativo sea quizás la visión profética del autor en el título del primer artículo: "En Estocolmo también pueden producirse atentados terroristas". Lo hechos le han dado la razón. © LA GACETA